La paradoja de la intensa escasez de mano de obra en Japón

Los japoneses son considerados una nación altamente envejecida; Más del 20% de la población tiene más de 65 años. Según las predicciones del Instituto Nacional de Población y Seguridad Social de Tokio, para 2040, el 35% de la población tendrá más de 65 años. La esperanza de vida promedio en el país también es muy alta: 87 años para las mujeres y 81 años para los hombres.

Mirando al mundo en general, es Japón el que tiene la mayor población con más de 65 años de edad. Al igual que en otros países, la principal preocupación es el sistema social, su carga, la carga y la potencial crisis demográfica que puede ser causada por las bajas tasas de natalidad y el rápido envejecimiento de la población.

El envejecimiento de la población puede significar potencialmente la falta de fondos para futuras pensiones y beneficios sociales, así como la escasez de mano de obra. Algunos ejemplos absurdos ilustran bastante bien la situación. En Japón, los pañales para adultos se venden para bebés, mientras que varias cárceles se han convertido de hecho en casas de retiro, ya que el 20% de los delincuentes son ancianos.

Las causas de la crisis

Las causas del deterioro de la situación demográfica se encuentran en los esfuerzos del Japón de la posguerra por reactivar su economía. En ese momento, el Primer Ministro Shiggy Yoshida llegó a un acuerdo con los líderes de las principales industrias japonesas para que sus compañías les proporcionen a sus empleados un trabajo duradero, a menos que los empleados muestren una lealtad absoluta a esta compañía. En Japón, este sistema se llama Shinsotsu-Ikkatsu-Saijo o empleo permanente. Este sistema también se ha hecho famoso por las largas horas de trabajo de una gran parte de la fuerza laboral japonesa. El plan de Yoshi es un éxito, ya que la economía japonesa es ahora la tercera más grande del mundo y, en gran medida, gracias a este sistema.

El crecimiento económico de Japón también está vinculado a otras observaciones estadísticas. Según datos de la ONU, a principios de la década de 1950, la tasa de natalidad en Japón era de 2,75 hijos por mujer. Pero en la década de 1960, cuando las empresas pedían a cada vez más empleados, la tasa de natalidad por mujer se reducía a 2,08 hijos por mujer. Al igual que en otros países desarrollados, las mujeres en Japón se convirtieron en parte de la fuerza laboral total, con consecuencias negativas para la tasa de natalidad. En el Japón moderno, se cree que es imposible mantener una familia si solo uno de los padres está empleado.

Posibles soluciones

Una de las soluciones más discutidas (similar a otros países) es la asignación de más recursos para abordar los problemas familiares con el fin de alentar a los padres a crear más descendientes. Se subraya la necesidad de desarrollar una red de guarderías para facilitar la crianza de los hijos y mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres con hijos. Por supuesto, también se habla de aumentar los beneficios infantiles. Según la OCDE, Japón actualmente gasta poco en apoyo familiar en proporción a otros países desarrollados.

Sin embargo, el plan para simplemente aumentar el gasto en apoyo familiar está vinculado a una serie de problemas que lo dificultan. En primer lugar, Japón tiene actualmente una gran deuda pública. En segundo lugar, Japón ya está gastando más que otros países en el cuidado de los ancianos. Dado que Japón tiene que respetar ciertas restricciones presupuestarias, será difícil equilibrar la necesidad de atender a los jubilados con un esfuerzo por aumentar la tasa de natalidad en el país.

Las mejoras en las condiciones de trabajo también se ofrecen como soluciones potenciales. Por ejemplo, la empresa de publicidad Dentsu ha introducido una licencia de cinco días cada seis meses. Las oficinas de la compañía apagarán las luces después de las 22:00 para animar a los empleados a irse a casa. Estos pasos se tomaron después de que un empleado tuviera 105 horas extra por mes y luego se suicidara saltando por la ventana del dormitorio de la empresa. El modo de trabajo muy intenso es bastante común en Japón, y el tiempo de trabajo de más de 12 horas es casi un fenómeno regular. Varios empleados regresan a casa después de solo las doce de la noche y se levantan temprano para regresar al trabajo.

La situación está bastante bien ilustrada por el hecho de que en Japón incluso se ha creado un apodo para denotar el suicidio, que generalmente es causado por la recurrencia. Se llama Karoshi. No hace falta decir que este entorno de trabajo no contribuye a una vida familiar feliz y tiene un impacto negativo en la fertilidad.

Al igual que en otros países, Japón también enfrenta una escasez de mano de obra no calificada en la actualidad. Este problema se ve agravado por el declive demográfico ya existente. La situación podría tratarse a través de la inmigración, pero, al igual que en otros países, hay una serie de otras consideraciones que hacen que el tema sea extremadamente sensible en Japón.

Hasta ahora, las leyes de inmigración japonesas han sido muy estrictas, de hecho, incluso prohibiendo la entrada al trabajo no calificado. Como salida, se ofrecen soluciones no estándar basadas en la expectativa de desarrollo robótico. Se espera que se llenen suficientes vacantes con robots, evitando así soluciones más desagradables para el público.Aunque la tendencia es generalmente bastante pesimista, también hay buenas noticias. 

La mayoría de los hombres y mujeres solteros, a pesar de no estar relacionados con el sexo opuesto, se ven a sí mismos como personas casadas en el futuro. El gobierno organiza proyectos educativos que explican los aspectos positivos de la vida familiar, y puede que no sean tan primitivos y ridículos como a primera vista.

El futuro

En general, el futuro puede parecer bastante pesimista. Según la OCDE, el envejecimiento de la población japonesa continuará, y para 2050, el 40% de la población será anciana. Sin embargo, el crecimiento demográfico no es fácil de predecir, y quizás Japón pueda resolver la crisis actual. En cualquier caso, el gobierno japonés juega un papel importante aquí.

Es probable que se alivien las reglas de inmigración porque las personas que quieren mudarse a Japón para una vida mejor no están lejos de Asia. Quizás Japón también podrá resolver la crisis internamente al aumentar el apoyo social para las familias. Hay países como Francia que han experimentado una baja tasa de natalidad durante mucho tiempo, pero actualmente están orgullosos de una de las tasas de natalidad más altas de su región. No se dice que tampoco le pueda pasar a Japón.

Fuente: Status Quo