Investigadores de casas encantadas investigan el misterio de jugar con el miedo

17.02.2021

Los maníacos que manejan motosierras y los zombis que devoran cerebros son tropos comunes en las películas de terror y en las casas encantadas, que, en años normales, son destinos populares de la temporada de Halloween para los buscadores de emociones. Pero, ¿qué hace que estas experiencias temibles sean tan atractivas y por qué las buscamos activamente en entornos recreativos terroríficos?

Una nueva investigación aceptada para su publicación en la revista Psychological Science revela que el terror nos entretiene de forma más eficaz cuando provoca una respuesta física clara -medida por los cambios en el ritmo cardíaco-, pero no es tan aterrador como para agobiarnos. Esa fina línea que separa la diversión de una experiencia desagradable puede variar de una persona a otra.

Al investigar cómo los seres humanos obtienen placer del miedo, descubrimos que parece haber un "punto dulce" en el que se maximiza el disfrute", afirma Marc Malmdorf Andersen, investigador del Centro de Mentes Interactivas de la Universidad de Aarhus y autor principal del artículo. "Nuestro estudio proporciona algunas de las primeras pruebas empíricas sobre la relación entre el miedo, el disfrute y la excitación física en las formas recreativas del miedo".

Durante años, los investigadores han sospechado que la excitación fisiológica, como la aceleración del pulso y la liberación de hormonas en el cerebro, puede desempeñar un papel clave para explicar por qué tanta gente encuentra tan atractivas las películas de terror y las casas encantadas.

Sin embargo, hasta ahora no se había establecido una relación directa entre la excitación y el disfrute de este tipo de actividades. "Ningún estudio anterior había analizado esta relación a nivel subjetivo, conductual y fisiológico", afirma Andersen.

Para explorar esta relación, Andersen y sus colegas estudiaron cómo respondía un grupo de 110 participantes a una atracción comercial de casa encantada en Vejle (Dinamarca). Los investigadores colocaron a cada uno de los participantes un pulsómetro que registraba los datos en tiempo real mientras recorrían la atracción.

La casa encantada, con casi 50 habitaciones, ofrecía una experiencia de terror inmersiva e íntima. La atracción utilizaba diversas tácticas de miedo para asustar a los visitantes, incluidos frecuentes sustos en los que aparecían repentinamente zombis u otras abominaciones monstruosas o cargaban contra el visitante.

Los investigadores también estudiaron a los participantes en tiempo real a través de monitores de circuito cerrado dentro de la atracción. Esto permitió al equipo observar de primera mano las reacciones de los participantes ante los elementos más aterradores y, posteriormente, hacer que codificadores independientes analizaran el comportamiento y las respuestas de los participantes.

Después de la experiencia, los participantes evaluaron su nivel de miedo y disfrute en cada encuentro. Al comparar estas experiencias autodeclaradas con los datos de los monitores de frecuencia cardíaca y las cámaras de vigilancia, los investigadores pudieron comparar los elementos de la atracción relacionados con el miedo y el disfrute a nivel subjetivo, conductual y fisiológico.

¿Qué es el miedo recreativo?

El miedo recreativo se refiere a la experiencia emocional mixta de sentir miedo y disfrute al mismo tiempo. En general, se considera que el miedo es una emoción desagradable que evolucionó para proteger a las personas del daño. Paradójicamente, los humanos a veces buscan experiencias aterradoras con fines puramente recreativos. "Sin embargo, los estudios anteriores sobre el miedo recreativo no han podido establecer una relación directa entre el disfrute y el miedo", afirma Andersen.

Los estudios sobre las respuestas de miedo a los medios de comunicación, por ejemplo, se han llevado a cabo en su mayoría en entornos de laboratorio con estímulos relativamente débiles, como videoclips cortos de películas de miedo. Estos montajes experimentales pueden dificultar a veces la medición de la excitación fisiológica porque las respuestas pueden ser modestas en un contexto de laboratorio.

"Llevar a cabo nuestro estudio en una atracción embrujada, donde los participantes gritan tanto de miedo como de placer, facilitó esta tarea", dijo Andersen. "También presentó retos únicos, como la logística inmensamente compleja asociada a la realización de estudios empíricos en un contexto "desordenado" del mundo real como una casa encantada".

Descubrir la "zona Ricitos de Oro"

Al trazar la relación entre el miedo autodeclarado y el disfrute, los investigadores descubrieron una tendencia en forma de U invertida, revelando un aparente punto dulce para el miedo en el que el disfrute es máximo.

"Si la gente no está muy asustada, no disfruta tanto de la atracción, y lo mismo ocurre si está demasiado asustada", afirma Andersen. "En cambio, parece ser que una cantidad "justa" de miedo es fundamental para maximizar el disfrute".

Los datos también mostraron una forma similar de U invertida para las señales de frecuencia cardíaca de los participantes, lo que sugiere que el disfrute está relacionado con las desviaciones justas del estado fisiológico normal de una persona. Sin embargo, cuando los encuentros temerosos desencadenan desviaciones grandes y duraderas de este estado normal, medido por las frecuencias de pulso que suben y bajan con frecuencia durante un periodo de tiempo más largo, suelen seguir sensaciones desagradables.

"Esto es sorprendentemente similar a lo que los científicos han encontrado para caracterizar el juego humano", dijo Andersen. "Sabemos, por ejemplo, que la curiosidad suele despertarse cuando las expectativas de los individuos son violadas en el grado justo, y varios relatos sobre el juego subrayan la importancia de las dosis justas de incertidumbre y sorpresa para explicar por qué el juego resulta agradable".

En otras palabras, cuando los aficionados al terror ven a Freddy Krueger en la televisión, leen una novela de Stephen King o se abren paso a gritos por una atracción embrujada, están jugando esencialmente con el miedo.

Por la Asociación de Ciencias Psicológicas